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Kuching

Kuching en Borneo.jpg
La capital de Sarawak es un caleidoscopio de culturas, artesanías y alimentos. La cálida atmosfera de hospitalidad que se respira en sus calles, invita a los viajeros a que permanezcan más tiempo del previsto inicialmente.

Kuching tiene una gran cantidad de historia arquitectónica, que se mezcla con los diferentes lugares de interés en el centro de la ciudad, alineados a su vez con el río Sarawak que divide la ciudad en dos partes y que antiguamente se usaba como vía de transporte. Hoy en día a orillas del río, se encuentra un paseo marítimo desde donde es posible explorar tranquilamente la ciudad.

A poca distancia también vais a encontrar de fácil acceso, el Museo Chino, el Templo Tua Pek Kong y el Complejo DUN que alberga el Parlamento de Sarawak y que domina el horizonte de la ciudad. Os vais a topar una y otra vez con los edificios bien conservados de la era Brooke y otras edificaciones representativas del S. XIX, como el Museo Sarawak, uno de los mejores de Malasia o el fuerte Margarita construido para defenderse de los piratas de la época. La familia Brooke ha sido parte decisiva de la historia de Sarawak y Kuching ya que James Brooke fue el primer Raja blanco de Sarawak que durante años condujo su independencia, logrando su prosperidad económica. Tras su muerte fue sucedido por su sobrino Charles y este a su vez por su hijo Charle Brooke Vyner, quien cedió sus derechos a la corona británica en aquel entonces. La familia Brooke gobernó Sarawak durante 100 años y fueron reconocidos como los “Rajah Blancos”. Desde 1963, Sarawak se convierte en un estado de Malasia.
Kuching es una ciudad cosmopolita, multicultural y moderna con una identidad propia. Su nombre en malayo significa “gato” y es conocida a nivel mundial precisamente como la ciudad de los gatos. Prueba de esto es la cantidad de estatuas y símbolos gatunos que encontrareis por toda la ciudad, haciendo inevitable su apodo.

Además de su arquitectura, la ciudad de Kuching es conocida también por su diversidad culinaria y especialmente por sus mercados de comida callejera y mercados locales de especias. El barrio chino ofrece una variada oferta de bares y restaurantes para tomar algo. Su gastronomía reúne una mezcla de las diferentes culturas que forman parte del país, lo que les permite tener una amplia y variada oferta de platos con sabores autóctonos. Algunos de los más tradicionales son las variedades de curry con arroz y fideos fritos. Las especias, el picante y la leche de coco suelen ser parte esencial en la preparación de sus platos, así como pescados y mariscos frescos.

Lo imprescindible de Kuching:

  • Disfrutar una tarde de té observando la puesta del sol con la mejor vista del río en el Bistro de James Brooke.
  • Descubrir las calles escondidas del Chinatown donde vais a encontrar muchas tiendas de artesanías y pequeños templos.
  • Visitar los parques nacionales.

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